Temas importantes para mí
Algo que me importa
Yo no he sido siempre escritora. Después del bachillerato, lo primero que quería era cambiar el mundo y pensé que la mejor manera era haciéndome asistente social. Trabajé durante tres años en un campamento urbano de Hamburgo y nunca olvidaré a los niños que conocí entonces. Muchos de ellos procedían de familias con problemas y tengo mucho respeto por ellos, por lo valientes que eran y por la responsabilidad con la que se trataban entre sí. Pude ver con qué cariño se ocupaban de sus hermanos cuando sus padres, sin más, pasaban de ellos... Los vi reír, a pesar de que la vida le había dado bien pocos motivos. Me enseñaron muchísimas cosas por als que les estoy infinitamente agradecida.
Después de esos tres años dejé el centro de acogida y me hice ilustradora, pues había descubierto que no se podía luchar contra el propio talento. Entretanto, esos talentos me han supuesto tanto éxito y dinero, que con él puedo ayudar a niños del mundo entero: niños enfermos y maltratados, niños que han tenido que huir de una guerra y que ahora necesitan un nuevo hogar, niños que no reciben cariño o que pasan la vida en un hospital... Un maravilloso médico de aquí, de Los Angeles, que se ocupa desde hace años de niños maltratados, me dijo en una ocasión algo muy cierto y bonito: "Cornelia, los dos estamos en la posición de plantarle cara a una historia triste, pero sólo, si somos capaces de darle un final feliz."
Si alguno de vosotros tiene una idea de cómo ayudar a ofrecer finales felices, ¡hacédmelo saber, por favor!


